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Todos perdimos con la decisión de la Corte Suprema en el caso Schuette

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April 25, 2014

Original en inglés por Dennis Parker. Traducción por Nathalie Rengifo Alvarez.

Hay muchos individuos y grupos en Michigan que perdieron como resultado de la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos del pasado martes 22 de abril en el caso Schuette versus Coalición para Defender la Acción Afirmativa.

El caso se ha interpretado incorrectamente como un caso sobre acción afirmativa, pero no lo es. De hecho, el caso mantiene intacto el precedente de la Corte Suprema que reconoce la diversidad como un interés público y permite programas de acción afirmativa que han sido cuidadosamente construidos. La decisión no tiene ningún efecto sobre los estados que quieren adoptar o mantener planes de acción afirmativa.

El caso consideró la Propuesta 2, una iniciativa electoral de Michigan que prohibió el uso de consideraciones raciales en las políticas de admisión de las universidades. La corte falló que esas prohibiciones son constitucionales y pueden seguir en vigor. Ninguna de las políticas prohibidas involucraban cuotas o la singularización de la raza sobre otros factores que contribuyen a un cuerpo estudiantil diverso. Más bien, es un caso de participación ciudadana. La cuestión no fue si las universidades en Michigan debían implementar políticas de admisión con consideraciones raciales. Sino, que soloaquellos que quieren tomar en consideración políticas que promueven la diversidad racial junto con otros factores de diversidad - que beneficien a todos - pueden competir en el mismo campo de juego con otros grupos que abogan por políticas de admisión importantes para  ellos.

Y ahí es donde las pérdidas vienen.

Los aspirantes a las escuelas de Michigan, quienes creen que tienen el derecho de pedir a las escuelas que consideren la raza como un factor en su ingreso, perdieron. Por el contrario, estudiantes que tienen padres, abuelos, o parientes que hacen grandes donaciones a la escuela pueden continuar argumentando que las donaciones familiares deben ser consideradas en las políticas de admisión.

Los potenciales estudiantes, que provienen de Buford, Wyoming, o de otros lugares geográficamente aislados, seguirán teniendo la oportunidad de decir que este factor debe ser considerado para la admisión a las universidades de Michigan.

Los funcionarios universitarios, quienes siguiendo las instrucciones de la Corte Suprema de Justicia, decidieron que la diversidad sirve de forma importante a los intereses educativos y crearon programas cuidadosamente elaborados para garantizar la existencia de la diversidad, perdieron.

Los estudiantes, que valoran la oportunidad de aprender en un entorno educativo  enriquecido por la diversidad real y procuraron prepararse para vivir en un mundo empresarial y social diverso, perdieron.

Los ciudadanos, que creen que las instituciones educativas deben reflejar la diversidad de su estado y preparar a todos sus ciudadanos para asumir roles de liderazgo en su estado, perdieron.

Y, en un sentido real, todos, incluyendo a los que estamos fuera de Michigan, perdimos, ya que la Corte Suprema puso un obstáculo más en el camino de las personas que buscan, como dijo la jueza Sotomayor en forma conmovedora, "para participar de manera significativa y equitativa en el autogobierno."

Afortunadamente, estas pérdidas se limitan a los relativamente pocos estados que han promulgado prohibiciones totales al uso de consideraciones raciales en la toma de decisiones gubernamentales. El caso de hoy es una oportunidad para que aquellos estados reevalúen esas prohibiciones, y tengan en cuenta la dramática pérdida de estudiantes de color calificados  en sus escuelas y la consiguiente pérdida de la diversidad, y consideren la derogación de estas prohibiciones poco meditadas.

Aunque esta decisión es un retroceso para Michigan, la acción afirmativa sigue viva y fuerte en muchos otros lugares en todo el país. Para los estados que aún permiten las políticas de acción afirmativa, hoy es un importante recordatorio de que aunque la Corte Suprema no va tan lejos como el derecho internacional, que requiere el uso de una consideración justa de la raza, esta claramente la permite.

En lugar de apoyar iniciativas que amañan el juego contra las personas que tradicionalmente han sido excluidas, estos estados deben tomar todas las medidas para promulgar prácticas que fomenten la diversidad que nos beneficia a todos.

 
 

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