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Al encadenar a una mujer embarazada, se arriesga una tragedia previsible

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Al encadenar a una mujer embarazada, se arriesga una tragedia

Al encadenar a una mujer embarazada, se arriesga una tragedia

June 18, 2015

Por Katie Traverso y Michael Kaufman

La noticia que recibió el Día de la Madre la dejó eufórica: Estaba embarazada con su primer hijo. Pero la celebración de Monserrat Ruiz Cuevas fue de corta duración. 

Cuando se enteró de que estaba embarazada, estaba bajo custodia en el Centro de Detención Mesa Verde, un centro para inmigrantes en Bakersfield dirigido por GEO Group, Inc. Pocos días después, Monserrat se enfermó y fue llevada al hospital para que recibiera atención médica de emergencia.

Aunque estaba embarazada, el personal de GEO la encadenó—con esposas, grilletes y cadena en la cintura—para trasladarla al hospital en medio de un aguacero. Al entrar al vehículo, Monserrat se tropezó con los grilletes y cayó sobre su estómago sin poder amortiguar su caída. Al día siguiente, Monserrat comenzó a sangrar profusamente. A pesar de esto, el personal de GEO la esposó para llevarla al hospital.

Al llegar al hospital, sus peores temores fueron confirmados. Había perdido a su bebé. 

Encadenar a las mujeres embarazadas es absolutamente inhumano. También es una flagrante violación de las políticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la directiva del Congreso que prohíbe el uso de fuerza y restricciones físicas con las mujeres embarazadas. Las políticas de detención de ICE prohíben el uso de restricciones con las mujeres embarazadas, incluso al ser trasladadas de un lugar a otro, con excepción de “circunstancias extraordinarias que hagan que las restricciones físicas sean absolutamente necesarias”. Estas políticas reconocen que usar cadenas puede ser humillante, doloroso y peligroso.

No había ninguna razón para usar restricciones físicas con Monserrat, mucho menos porque estaban encadenando a una mujer embarazada que presentaba graves síntomas médicos. Huyó de México para escapar de la terrible violencia y no tenía ningún antecedente penal. Pero los empleados de GEO la encadenaron. Trágicamente, exactamente lo que la política de ICE trata de evitar—lesionar a la mujer y poner en peligro su embarazo—se hizo realidad en el caso de Monserrat.

Un mes después de aprehender a Monserrat—y semanas después de la trágica pérdida de su bebe—ICE finalmente aceptó liberarla el 11 de junio. La liberación de Monserrat ayudará a asegurar que reciba la atención médica que desesperadamente necesita. Durante semanas, los empleados de GEO le negaron atención médica después del aborto involuntario y críticos servicios de salud mental. Tristemente, la experiencia de Monserrat representa otra instancia en la que GEO dejó de proveer atención médica adecuada a los inmigrantes bajo su custodia.

Pero nada puede devolverle lo que perdió ese terrible día. Para asegurar que ninguna mujer vuelva a sufrir la misma suerte, la ACLU está exigiendo que ICE haga algo inmediatamente para asegurar que el personal de los centros de detención esté entrenado adecuadamente para tratar a las mujeres embarazadas. Una mujer sufrió la devastadora pérdida de su hijo mientras estaba bajo la custodia de ICE. Nadie más debe verse obligado a pasar por tan espantosa situación.

Katie Traverso es Pasante Legal y Michael Kaufman es abogado de la ACLU del Sur de California.

 
 

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